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Estructuras

Clase 4:

Estructuras abovedadas.

Llamamos estructuras abovedadas aquellas que se sustentan gracias a la presencia de arcos. Sin embargo, para entender bien el motivo por el que surgieron las estructuras abovedadas hay que remontarse muchos años atrás, antes incluso de que surgieran este tipo de estructuras. Ya desde la antigüedad, diferentes pueblos comenzaron a construir grandes edificios de piedra, que en muchas ocasiones consagraban a alguno de sus dioses. Un buenos ejemplo de esto es el templo de Lúxor, construido durante el Imperio Egipcio en honor al dios Amón. Como puedes ver en la imagen, las columnas de ese templo (al igual que muchos en su época) ocupaban gran parte de la superficie del edificio no permitiendo la creación de amplios espacios en su interior. El motivo por el que era necesario construir columnas tan anchas es que estas debían soportar el peso de la cubierta, que también era de piedra.

(Templo de Luxor, republica.com)

Además, dado que la distancia entre una columna y otra debía cubrirse mediante otra pieza de piedra las columnas no podían colocarse a mucha distancia unas de otras. Simplemente por la dificultad que suponía encontrar piedras de tanta longitud.

Esta problemática desapareció de repente cuando se descubrió el arco. Construir un arco permite cubrir el espacio entre dos columnas que se encuentran muy separadas empleando piedras de un tamaño reducido.

(Con esta colocación las piedras se caerían)

(Si se colocan en forma de arco unas piedras se apoyan sobre otras y no se caen)

(Recuperado de, ¿Por qué no se cayó Notre-Dame? – Ter, Youtube)

Durante el Imperio Romano las estructuras basadas en arcos jugaron un papel fundamental cuando se necesitaba salvar una gran distancia, como ocurría por ejemplo en la construcción de puentes sobre ríos. A lo largo de la Edad Media se experimentó un gran desarrollo de las estructuras abovedadas que se fueron haciendo cada vez más estilizadas, evolucionando desde las iglesias románicas con sus gruesos muros, hasta las imponentes catedrales góticas, mucho más espaciosas y con muros más finos.

El nombre de estructura abovedada proviene de la palabra bóveda, y el motivo es que este tipo de construcciones se basan en tres elementos fundamentales:

  • El arco.
  • La bóveda.
  • La cúpula.

De todos ellos el arco es el elemento más básico. Un arco está formado por dos columnas verticales unidas mediante una serie de piezas angulares denominadas dovelas. A la dovela superior se le denomina clave y es la responsable de que el arco no se derrumbe.

(Imagen original)

El método empleado para construir un arco consiste en colocar un andamio o soporte (llamado cimbra) sobre el cual se van apoyandolas dovelas. Cuando todas las piezas han sido colocadas el soporte puede retirarse y el arco se mantiene en equilibrio.

(Cimbra, glosarioartectonico.com)

Una bóveda surge cuando se coloca un arco a continuación de otro en una determinada dirección, como puede verse en el siguiente gif:

(Imagen original)

La bóveda es un elemento que ha permitido la construcción de múltiples estructuras a lo largo de la historia. Por ejemplo, los romanos las emplearon para construir puentes que todavía hoy son totalmente funcionales. Con ello lograron mejorar las comunicaciones a lo largo y ancho del imperio mejorando su red de calzadas.

(Imagen original)

Imagina la cantidad de kilómetros que pudieron ahorrarse los comerciantes de aquella época cuando se desplazaban de ciudad en ciudad gracias a la existencia de puentes como el de la imagen de abajo, situado en Mérida, sobre el río Guadiana. O lo que supuso el acceso a agua canalizada hasta las ciudades por medio de acueductos como el de Segovia (derecha):

(A stray sheep, CC BY-SA 3.0 ES, via Wikimedia Commons)

(Acueducto de Segovia, imagen original)

Por último llegamos a la cúpula, el último de los elementos que conforman las estructuras abovedadas, y el más complejo de los tres. Una cúpula consiste en una serie de arcos que se han colocado entorno a una circunferencia, como se muestra en el gif:

(Imagen original)

Se trata de un elemento que deja un gran espacio en su interior, por ese motivo se han empleado, ya desde hace siglos para la construcción de imponentes edificios como templos e iglesias. Dos de las cúpulas más conocidas son la del Panteón de Roma (imagen izquierda), construido en el siglo II, y la de la Basílica de San Pedro (imagen derecha), construida entre los siglos XIV y XV y que fue diseñada por el famoso escultor, pintor y arquitecto Miguel Ángel.

(Mohammad Reza Domiri Ganji, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons)

(Diego Delso, CC BY-SA 4.0, via Wikimedia Commons)

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