2. La Edad Antigua (del 3500 A.C. al 476)
El hecho que marca el fin de la prehistoria y el comienzo de la Edad Antigua es la aparición de la escritura la cual no se desarrolló en todos las zonas en el mismo tiempo. Las primeras formas de escritura fueron: la cuneiforme (en oriente medio), los jeroglíficos egipcios y la escritura china. La escritura no es un avance tecnológico propiamente, pero sí que lo son, por ejemplo, los materiales que se emplearon para grabar textos (tablillas de arcilla, papiro, pergamino, papel…). Además, el paso de la prehistoria a la Edad Antigua también se vio marcado por un gran descubrimiento tecnológico: la rueda; la cual permitió construir carros para transportar bienes y personas con mucho menor esfuerzo.

Rueda 
Escritura 
Papiro
Como ocurre con la escritura, la utilización de los diferentes metales no se dio a la vez en todas las zonas del mundo. El cobre fue el primer metal que se utilizó en la fabricación de objetos, ya que su punto de fusión no es muy elevado (unos 1000ºC). Más adelante, se descubrió que mezclando cobre y estaño se creaba un metal de mayor resistencia: el bronce. Por último, los humanos fueron capaces de fabricar hornos que alcanzaban la temperatura suficiente para derretir el hierro (unos 1500ºC). De esta manera empezaron a fabricar una gran cantidad de objetos de gran dureza y con mucho mejores propiedades que el cobre y el bronce. Otro material que se comenzó a utilizar durante la Edad Antigua, fue el vidrio, aunque en un comienzo este no era transparente, como el que estamos acostumbrados a ver hoy en día.

Coraza de hierro 
Arado 
Vidrio
Como se ha explicado antes, al finalizar la prehistoria las personas ya eran capaces de producir alimentos gracias a que conocían la agricultura y la ganadería. Sin embargo, poco a poco se dieron cuenta de que les convenía especializarse en actividades concretas e intercambiar bienes con otras personas. De esta manera, un pastor podía cambiar una oveja por una cierta cantidad de cereales, sin necesidad de cultivar la tierra. Ese intercambio acabó dando lugar al comercio entre diferentes pueblos, como ocurría por ejemplo con la Ruta de la Seda, por la que se transportaban tejidos, piedras preciosas, especias… desde China hasta Europa.
Sin embargo, transportar mercancías a largas distancias no era una tarea nada sencilla en aquellos tiempos y llevaba mucho tiempo. Piensa en la dificultad que podía suponer atravesar un río con un carro cargado de bienes. Algunas construcciones del Imperio Romano, como las calzadas y los puentes, son un buen ejemplo de cómo las personas de aquella época se vieron obligadas a realizar obras que facilitaran el transporte de mercancías.

Calzada romana 
Puente romano
Pero, a parte de ese tipo de construcciones, los romanos levantaron muchos otros edificios con diversas aplicaciones. Para ello se basaban sobre todo en el uso de arcos de piedra, así como en bóvedas y cúpulas, que no son más que variantes del arco.

Acueducto romano 
Coliseo romano

(Arco)

(Bóveda)

(Cúpula)